Longaric: Ir a La Haya no fue buena decisión

"No se haga lectura forzada del fallo"

Experta en derecho internacional y profesora emérita de la Universidad Mayor de San Andrés, Karen Longaric insta a aceptar la derrota jurídica, a no hacer lecturas forzadas del fallo, a cerrar la página de La Haya y a buscar el diálogo con Chile sin actitudes de enfrentamiento porque “al mar no puede renunciar ningún boliviano”.

— ¿Le ha sorprendido la contundencia del fallo?
No. Se sabía que la figura jurídica invocada por Bolivia, la de los actos unilaterales de los Estados, es muy compleja en el derecho internacional. Es una figura en plena construcción. No se podía asegurar que los actos pronunciados por Chile en el pasado se ajustaban plenamente a ella. Existía la posibilidad de que la corte desestimase la solicitud de Bolivia.

— ¿Hubo una expectativa desmesurada en Bolivia?
Efectivamente. Hubo demasiado exitismo por desconocimiento de la cuestión jurídica. Quien fuera vocero de la causa, el ex presidente Mesa, no es jurista. La fundamentación política e histórica generó una expectativa descomunal en el pueblo boliviano. Impidió ver que la fundamentación chilena tenía asidero sólido dentro del derecho internacional, hizo perder de vista que el fallo pudiera favorecer a Chile.

— En el 2013 dijo: “Si el fallo es adverso, no estaremos peor de lo que estamos en el diálogo con Chile”...
Me mantengo. Lo que quería decir es que la solución del problema no la iba a dar la CIJ. La solución pasaba por la decisión de Chile de sentarse en la mesa de negociación. Y también advertí que el proceso judicial ante la CIJ no había sido la mejor decisión. Fue difícil adoptar esa postura legalista en medio de mi expectativa como boliviana.

— ¿Por qué no era la decisión correcta ir a la CIJ? ?
En el mejor de los casos, la corte iba a decir que Chile debía negociar con Bolivia, su jurisdicción solo llegaba hasta allí. El problema se iba a trasladar a una mesa de diálogo para dirimir el conflicto.

— ¿Cuán malo es para Bolivia quedar a merced de la voluntad de diálogo de Chile?
El presidente Sebastián Piñera ha dicho que Chile quiere dialogar y tener buenas relaciones. Reanudemos ya mismo el diálogo y avancemos poco a poco persuadiendo al interlocutor, no confrontándolo ni desafiándolo. Hay que recuperar la confianza, ese es el reto.

— ¿Concuerda con el presidente chileno Piñera en que se han perdido cinco años de diálogo? 
También lo dije en el 2013: que si Bolivia perdía el desafío judicial iban a ser cinco años perdidos en las relaciones bilaterales con Chile.

— ¿Qué le queda a Bolivia?
Este fallo no significa que Bolivia deje de lado su pretensión de recuperar su cualidad marítima, que siempre estará en nuestro sentimiento. Tenemos que olvidarnos de La Haya, no mostrar actitudes revanchistas o confrontacionales y tomarle la palabra a Piñera, que ha invitado a dialogar del tema. En el imaginario del pueblo chileno y de su clase política debe haber la necesidad moral insoslayable de solucionar este asunto con Bolivia.

— ¿Ve posible este diálogo con Evo Morales al frente del Gobierno Boliviano?
Sí. Considero que la aproximación y el reencuentro deben hacerse desde hoy mismo. Eso, y que la clase política boliviana no haga una lectura forzada del fallo.

— ¿A qué se refiere?
Algunos analistas están agarrando un párrafo de la resolución (el 176) para señalar que la CIJ reconoce que existe un problema entre Bolivia y Chile y le siguen dando vueltas. Ya dejemos de lado la jurisdicción de la corte. Los bolivianos debemos reconocer que el fallo ha sido adverso. Tenemos que empezar de nuevo con una nueva actitud.

— ¿Cree realmente que se pueda llegar a un acuerdo para dar salida al mar a Bolivia?
Estoy convencida de que tarde o temprano vamos a encontrar una solución que armonice el interés de Chile y Bolivia, y que también pase por la buena voluntad de Perú, dejando abierta la posibilidad de un corredor por el norte de Arica. Tenemos que persistir.

— ¿Cuánto golpea políticamente a Evo Morales?
Afecta sus aspiraciones, como las de toda la oposición, que se subió al carro de la demanda y fue corresponsable del exitismo nacional. La oposición tampoco tuvo la capacidad de reflexionar acerca de que la resolución no era tan fácil. A partir de que la corte se dijo competente para ver el caso en el 2015, rechazando una excepción preliminar presentada por Chile, empezó a forzarse un mensaje absolutamente exitista.

(El Comercio)