Que todo sea en buena hora

Justo y cabal

(*) Víctor Hugo Maidana

Se ha anunciado la lectura de la sentencia en el Tribunal de Justicia de la Haya, sobre la demanda boliviana para tener una salida soberana al Pacifico, es un dictamen muy esperado.

La Corte Internacional de Justicia de la Haya es el principal órgano judicial de las Naciones Unidas, se encarga de resolver controversias jurídicas entre los estados que conforman la ONU, emite opiniones consultivas para las Naciones Unidas y sus organizaciones especializadas.

La Corte desempeña en cierto modo una doble misión. La primera de sus atribuciones de su jurisdicción y competencia es el arreglo de las controversias de orden jurídico que se dan entre los estados, la segunda es la emisión de dictámenes consultivos sobre cuestiones jurídicas que le sometan o que se eleven a su conocimiento los órganos u organismos de las Naciones Unidas.

Entre algunos asuntos puestos en consideración de la Corte Internacional de Justicia tenemos a los siguientes:

Una queja de los Estados Unidos en 1980 en la que Irán tenía detenidos a diplomáticos estadounidenses en Teherán, en violación de las normas de Derecho internacional público.

Una disputa entre Túnez y Libia acerca de la delimitación de la plataforma continental entre ellos.

Una disputa acerca del curso de la frontera marítima que divide Estados Unidos y Canadá en el área del Golfo de Maine.

Una queja realizada por la República Federal de Yugoslavia contra los estados miembros de la Organización del Tratado del Atlántico Norte, acerca de sus acciones en la guerra de Kosovo;

El caso Haya de la Torre, que enfrentó a Colombia contra Perú, donde se discute la existencia o no de costumbres regionales americanas.

El caso del conflicto entre Argentina y Uruguay por plantas de celulosa;

El caso del templo Preah Vihear (Camboya vs. Tailandia), en el cual se recepta la figura anglosajona del estoppel;

El caso de los ensayos nucleares (Australia y Nueva Zelanda contra Francia), donde se sustenta la teoría admisoria de los efectos jurídicos de actos unilaterales de los Estados.

El caso de la controversia territorial y de delimitación marítima entre Colombia y Nicaragua.

El caso de la controversia de delimitación marítima entre Chile y el Perú.

El caso de la controversia sobre la negociación marítima entre Bolivia y Chile.

Aunque es muy difícil explicar en breves palabras todo lo que significan los principios y contenidos del Derecho internacional público, en una rápida mirada al tema como lo dicho anteriormente, se puede apreciar la enorme importancia que significa una resolución de este alto tribunal de justicia.

En el ámbito jurídico en general, la lectura de una sentencia en cualquier instancia judicial siempre trae una serie de expectativas y los abogados patrocinantes de la causa de un lado y del otro hacen los cálculos suficientes, porque saben cómo han seguido los procedimientos y expresado los fundamentos.

En Bolivia desde luego que se ha despertado una enorme expectativa, mucho más ahora, por cuanto esta controversia sobre la negociación marítima, lleva en cierto modo el sentimiento de todos los bolivianos que ven en la sentencia una esperanza de justicia, que permita un dialogo diplomático que concluya reparando injusticias del pasado.

Desde luego la expectativa tiene mucho de mucho optimismo, el resultado del proceso en un tribunal internacional competente para resolver estos casos es sumamente importante.

Sabemos que la sentencia no va a determinar tácitamente ganadores y perdedores, pero va a emitir una opinión vinculante y quien sabe con la presencia de plazos, procedimientos, hasta veedores y garantes del dialogo sobre la controversia.

Esos tan solo son elementos de variables que se podrían presentar en la sentencia cuya resolución será ampliamente fundamentada, no solo por la doctrina del Derechos Internacional Publico, la razones históricas, la jurisprudencia y la sana critica del razonamiento jurídico de los magistrados juzgadores.  

No cabe la menor duda que a partir de la lectura de la sentencia, se escribirá una nueva historia de la pretensión nuestra de volver al mar.

Seguro que el nuevo tiempo no será fácil, pero existiendo una sentencia vinculante de un Alto Tribunal de Justicia, como es la CIJ de la Haya, determinará la apertura de diálogos francos y respetuosos entre los pueblos que mantienen una controversia territorial.

Es muy importante no perder el optimismo sobre la sentencia que viene porque se ha encendido una luz para alumbrar una nueva ruta para la justicia, de seguro que el próximo primero de octubre los ojos y oídos de los bolivianos están en la Haya. Esperamos que todo sea en hora buena.

GRACIAS Y HASTA UNA PROXIMA CUANDO VUELVA PARA HABLAR JUSTO Y CABAL.

(*) Periodista y abogado