Segundo aguinaldo: falta de sintonía

Buscando la verdad

Gary Antonio Rodríguez Álvarez (*)

 

La polémica por el posible pago de un segundo aguinaldo en Bolivia este año, crece. El Ministro de Economía y Finanzas Públicas, Mario Guillén, se refirió al tema en una conferencia de prensa en La Paz (9.8.18) habiéndome sentido honrado por la alusión que hizo a mi persona -como fuente de información- sin llamarme opinador, tal vez porque el ex Ministro Luis Arce está ahora en igual posición o porque el día de mañana, cuando él deje el cargo, también podrá pasar a ser un escribidor. Respetos guardan respetos, dice el adagio, mis respetos para el señor Ministro...

Más allá de la crítica a las cifras o a la entidad que las da para saber si se paga o no un segundo aguinaldo, es evidente la falta de sintonía entre el deseo del gobierno de favorecer al trabajador, frente a lo difícil que es hacer empresa en Bolivia, pasando por alto que cuando una empresa gana, beneficia a sus trabajadores con una prima anual. Siendo así ¿por qué debería pagárselo?

Se dice que hay empresas que están bien, pero ¿qué de las que están mal? ¿Quién va en su auxilio cuando están en déficit? Nadie, mas bien pende sobre ellas como Espada de Damocles la Ley de Empresas Sociales, pese a que aquellas son las primeras en hacer un gran “Esfuerzo por Bolivia” para crear empleo digno, formal y sostenible para los trabajadores.

Veamos: si el promedio del curso fuera 60 y su hijo se aplazara con 40 (pero antes sacó 30) ¿lo premiaría porque subió un 25% mientras otros se quemaron las pestañas estudiando? Y si pasara raspando con 51…¿le daría doble premio siendo su obligación el responder al esfuerzo que Ud. hace para educarlo?

Hay cifras de crecimiento -pero- con la mano en el pecho: ¿contra qué se está comparando? ¿Contra las mejores o las peores notas? El 2017 fue un año terrible: las exportaciones de oleaginosas cayeron 750.000 toneladas. El sector del transporte dejó de mover por exportación/importación, más de 650.000 toneladas. Este año las pérdidas en sorgo, maíz, girasol y chía superan el medio millón de toneladas por 110 millones de dólares, según ANAPO. ¿Podrán asumir ellos un doble aguinaldo?

El empresario no tiene un sueldo garantizado. Peor el agricultor, para él su paga es la venta de su cosecha…¿y si pierden? ¡Igual deberán pagar a sus asalariados! Esto es lo que se ignora desde la comodidad de un escritorio…¡hay que hacer empresa para entender a un empresario, y sudar la gota gorda para hablar por los productores del agro!

En verdad, los trabajadores deberían ser los más preocupados…

(*) Economista y Magíster en Comercio Internacional