Noticia millonaria

Surazo

(*) Juan José Toro Montoya

Más allá de las ganancias coyunturales de empresas de transporte y hospedaje, ¿de qué le sirvió a Potosí ser la sede de los actos centrales de homenaje a la fundación de Bolivia?

Si lo que se quería era que los ojos del país estuvieran sobre esta ciudad, eso se logró por algunas horas: periodistas de varios medios nacionales llegaron, vieron y se fueron. Estuvieron atentos a “la tensión” pero, como no hubo muertos, heridos ni detenidos, se marcharon frotándose las manos por el intenso frío.

Si hubieran preguntado un poco más, se habrían enterado que, al margen de los actos oficiales, por esos días llegaron a Potosí las autoridades originarias de la Nación Qhara Qhara, herederos de la cultura qaraqara que fue la que habitó el territorio donde hoy están la Villa Imperial y todas sus poblaciones aledañas.

Esta gente no llegó para escuchar el mensaje del presidente sino a reconocer a una organización de investigadores que pretende estudiar el pasado prehispánico de Potosí, ese del que casi nadie conoce.

Los qaraqara eran los dueños originarios del Cerro Rico de Potosí, la montaña cuya plata alimentó las arcas de prácticamente todo el mundo en el periodo colonial. Basándose en ese hecho, las autoridades de esta nación originaria se atrevieron a hacer algo que ninguno de los niveles de gobierno de Bolivia hizo: demandar la restitución del tesoro que fue encontrado en los restos del galeón San José, en el fondo del mar de Colombia.

La ubicación de los restos fue reportada hace 30 años pero el gobierno de Colombia solo admitió el hallazgo en 2015. Entonces se desató una disputa judicial con España que reclama sus derechos propietarios sobre el galeón que, cuando se hundió, llevaba su bandera. El gobierno colombiano, en cambio, reclama sus derechos debido a que el tesoro se encuentra en sus aguas territoriales.

Pero ahora aparecen los qaraqara en el pleito arguyendo que la plata con la que fueron fundidas las monedas que estaban en el galeón San José salió del Cerro Rico que les pertenecía antes de la llegada de los españoles.

La base del reclamo es sencilla: aunque los restos del barco fueron localizados en las costas de Cartagena de Indias, capital del Departamento colombiano de Bolívar, y el galeón que los transportaba era español, debe tomarse en cuenta que, para el momento en que se produjo el naufragio, 1708, el país que hoy es conocido como Reino de España era el imperio español que comprendía todos los territorios que estaban entonces bajo su mando; es decir, también a los actuales Colombia, Perú y Bolivia que son todos los que podrían argüir derechos sobre la embarcación hundida. Pongámoslo más claro: el galeón hundido en 1708 no solo le pertenecía a España sino también a los demás países que formaban parte de ese imperio.

Pero existe un argumento adicional, el del derecho originario. ¿De dónde Salió la plata con la que se fundieron los lingotes y monedas que transportaba el San José?.. del Cerro Rico de Potosí. ¿Y quiénes eran los dueños del Cerro Rico antes de la llegada de los españoles?.. los qaraqara. Esa es la base para el reclamo del tesoro.

Tomando en cuenta que ese tesoro es considerado uno de los más grandes de la historia, estimado en más de 15.000 millones de dólares, el reclamo de los originarios es una noticia poco común que estuvo al alcance de la mano de los medios nacionales por el tiempo en el que sus enviados estuvieron en Potosí.

Pero, como a ningún medio boliviano le interesó el hecho, la noticia ya fue difundida a nivel mundial por otros con mayor olfato periodístico.

 

(*) Juan José Toro es Premio Nacional en Historia del Periodismo.