De las organizaciones sociales a los colectivos ciudadanos

Tuétano 2

(*) Pablo Ernesto Pizarro Guzmán

A principios del siglo XXI las organizaciones sociales dominaron el escenario público como instrumento de superación del mercado transnacional. Dichas organizaciones, con fuerte raigambre histórica política en Bolivia a la hora de activar dinámicas de cambio, resurgieron en la llamada “Guerra del Agua”, cuando se sintieron desprotegidos del sistema económico y político imperante.

Con el paso del tiempo, fueron desplazados por una nueva vanguardia política, social, cultural y ambiental. Los denominados colectivos ciudadanos. Movimientos que se originan por la crisis de representatividad de los partidos políticos y los políticos en ejercicio. Una tendencia mundial que empodera nuevos liderazgos con diferentes visiones de ser y hacer.

Dicha transformación, entre lo viejo - organizaciones sociales - y lo nuevo - colectivos sociales -, se observa una evolución de agentes sociales que buscan transformar la realidad según otros modelos de convivencia: más humano, democrático, ético y ecológico. Ante esta perspectiva, la mutación sucede como respuesta a antiguas lógicas de poder concentrada en el caudillaje.

¿Qué pasó? Las organizaciones sociales ya no responden a la demanda popular, porque fueron cooptados por el gobierno del Mas como instrumentos de hegemonía política. La consecuencia fue una dirigencia viciada y distanciada de sus objetivos originales y sus bases. Sin embargo tuvieron éxito desde lo discursivo, al introducir el reconocimiento de nuevos derechos y responsabilidades. Pero ahí estacionaron su vehículo utópico.

Ante esto, surgió una otra dinámica política, sobre un hito fundacional que tiene relación directa con el 21 F, cuando el pueblo le dijo NO al presidente Morales para nuevamente postularse a la presidencia de Bolivia. Estos colectivos tomaron las calles y las redes sociales como un grito de protesta ante la inexplicable actitud de violar la Constitución y en defensa de la democracia.

A la vez, existen otro tipo de colectivos que interpelan por nuevos desafíos, más allá de los acumulados, salud y educación, sino por aquellos integrales: la relación personas y su entorno y a la inversa. Su destino es la lucha a favor del medio ambiente (calentamiento global, contaminación de las ciudades, deforestación, invasión capitalista de las áreas protegidas, por ejemplo Tariquía), el derecho de los animales, la bicicleta como medio de transporte, la no violencia, sobre todo hacia las mujeres y niños y la reivindicación por los derechos de las minorías, entre otros.

Entonces, estamos ante un cambio de escenario, donde la ciudadanía resignificó su razón de ser por la participación activa en los asuntos de la comunidad y en compartir

la responsabilidad del rumbo del departamento. Este fenómeno prosperará en Tarija en la medida que profundicemos los vínculos y la confianza social para así obtener una mejor calidad de vida social.

(*) Periodista