Lo uno y lo otro son realmente distintos

Justo y cabal

Es la época de las nuevas tecnologías, teléfonos, tabletas, ordenadores y red Internet. En muchos de los casos, estos elementos y sus conexiones facilitan la vida, acortando distancias, optimizando tiempos y esfuerzos.

Las comunicaciones ahora son fáciles, han quedado muy lejos las radiocomunicaciones, cartas y telegramas. Hoy se mandan mensajes instantáneos, no sólo de textos si no también de imágenes y voces. También se mandan  fotos, documentos, correos desde cualquier lugar.

Las nuevas tecnologías sin duda son útiles, hoy muchas noticias, mensajes y otros dan la vuelta al mundo a la velocidad de la Luz. La generación que caminaba en lomo de bestia ha quedado demasiado distante en poco tiempo.

Ciertamente es una era muy buena en el sentido de las comunicaciones, se han transformado tantas cosas que incluso las oficinas postales se van reduciendo o cerrando sus puertas.

La mayor parte de las oficinas públicas están implementando portales interactivos que se pueden ir perfeccionando, eso es bueno.

Ahora es más fácil realizar seguimiento de trámites por medio de la red internet, lo que antes exigía ir, una y otra vez hasta las oficinas de informaciones para ver cómo marcha el asunto.

Las rendiciones de cuentas económicas de organizaciones públicas ahora podrían estar colgadas en una página Web para que todo el mundo los vea y opine.

Muchos certificados se los puede obtener por terminales computarizadas y algunos trámites es posible realizarlos con calma y desde una computadora personal y hasta de un teléfono.

Desde luego aún se tienen que mejorar los sistemas y uniformar ciertos criterios informáticos, pero que se tienen que dar pasos adelante como una necesidad del tiempo.   

En unos lugares el ritmo es bueno en otros no, es el caso de la administración de justicia y Derechos reales. Allí parece que tardará todavía demasiado en llegar la modernidad informática.  

Sin embargo así como se destaca la gran importancia de las nuevas tecnologías es necesario admitir que con ellas llegaron también las grandes distracciones.

Lo preocupante de esta llegada es que tengan vigencia en momentos donde la atención tendría que estar con los cinco sentidos en lo que se hace.

Es contraproducente y peligroso que se estén atendiendo chats o mirando el teléfono. En momentos de conducir automóviles -por ejemplo- ya se han producido accidentes incluso fatales, a causa de esta mala costumbre que se está imponiendo de a poco.

Estar jugando guerritas contra dos o tres contrincantes de diferentes lugares del planeta mientras el semáforo está en rojo, es una especie de bomba de tiempo para el accidente de tránsito.

Escuchar radio o música es bueno, pero hay muchas personas que ahora se colocan auriculares y caminan por las calles chocando a la gente y les importa un comino de lo sucedido, siguen sus caminos como si fueran robotizados.

¿Que hacer….? difícil pregunta para una respuesta complicada, pensando en voz alta, de repente sea bueno mantener un equilibrio entre lo bueno de la tecnología y las distracciones que las nuevas tecnologías ofrecen.

También es posible que no sea bueno no exagerar con lo uno y con lo otro y pensar que es el ser humano quien hace la ciencia, crea las tecnologías y no es al revés.

Sería bueno intentar campañas de información de manera intensiva y extensiva como parte de un desarrollo humano dentro de políticas públicas de prevención, que separen las aguas, es decir, que muestren las bondades de las nuevas tecnologías y también sus peligros  para diferenciar que se pueden hacer muchas cosas buenas, pero también evitar muchas cosas malas, enfermedades, colisiones de vehículos, atropellos a peatones y que los empujones en las calles no sean un modo moderno de caminar por la veredas.

Entonces sería bueno saber lo uno y de lo otro para no confundir las nuevas tecnologías y sus utilidades, con los efectos de las distracciones de las nuevas tecnologías, ya que lo uno y lo otro son realmente distintos.

GRACIAS Y HASTA LA PROXIMA SEMANA CUANDO VUELVA PARA HABLAR JUSTO Y CABAL.