Chilenos intentarán demostrar "mal uso de documentos"

Enfoque de "La Tercera" en La Haya

No había ocurrido nada parecido en los últimos 20 años. Que debiera suspenderse una audiencia en medio del alegato de un abogado no lo recordaba haber visto ninguno de los funcionarios que llevan más tiempo en la Corte Internacional de Justicia. Y el martes eso ocurrió tres veces durante la segunda jornada que disponían los litigantes bolivianos para presentar su caso con miras a que se obligue a negociar a Chile una salida soberana al mar.

El incidente con el sistema de audio y luego con una intérprete, que no tomó a tiempo la traducción simultánea, hizo que el secretario de la corte, el belga Phillippe Couvreour, fuera personalmente a presentar las disculpas ante los abogados de Bolivia.

Pese a los problemas técnicos, el desempeño de los litigantes de la demanda boliviana esta vez fue superior al de la primera jornada, según admitieron en privado varios miembros del equipo de la defensa chilena. Destacaron, especialmente, las presentaciones de la británica Amy Sanders y del francés Mathias Forteau. Fue este último quien cerró la argumentación de La Paz con los elementos principales de la estrategia que lleva adelante el equipo jurídico boliviano para intentar convencer a los jueces de que fallen a su favor.

Forteau insistió en la continuidad histórica en el deseo de recuperar un acceso soberano al mar, al señalar que “Bolivia ha sido persistente en su demanda por acceso soberano al mar”. Remarcó que se trata de un tema pendiente entre Chile y Bolivia, el que ha sido reconocido por Chile en distintas etapas de la historia. “Chile es perfectamente consciente del alcance de esta obligación, aunque ahora esgrime la extinción de ese compromiso”, señaló el abogado francés. Y agregó que por tratarse de una controversia que no ha sido solucionada, la Corte Internacional de Justicia tiene la oportunidad de resolverla.

Lo que más llamó la atención del equipo de la defensa chilena, sin embargo, fueron las referencias que hizo a la llamada agenda de 13 puntos que se llevó adelante entre los gobiernos de Michelle Bachelet y Evo Morales entre 2006 y 2010 para mejorar la confianza mutua, y que contemplaba en su punto 6 discutir el “tema marítimo”. Según planteó el jurista, eso “implica que Chile acepta que hay algo por negociar y que la aspiración de Bolivia es una salida al mar con soberanía”.

Tal argumento es rechazado por Chile. Aún así, en el equipo nacional se cree que el hecho de que los abogados de Bolivia expusieran el tema de la agenda de los 13 puntos es una señal para la corte de que podría ser el marco de negociación que pretenden.

El resto de los abogados que intervinieron el martes destinaron sus exposiciones principalmente a argumentar las diferentes tesis jurídicas de las que, según Bolivia, surge la obligación para Chile de negociar un salida soberana al mar.

Allí radica, según la contramemoria y la dúplica chilena, la principal debilidad de la demanda boliviana. Ante la imposibilidad de establecer un momento exacto en el que Chile se obligó a negociar un acceso soberano, Bolivia planteó primero la idea de la acumulación de actos, declaraciones y memorándums en los que nuestro país se compromete con Bolivia a otorgar o negociar un acceso soberano. Luego, presentó la tesis de “estoppel” o de actos unilaterales, la de aquiescencia o de silencio de los estados, y el derecho general que surgiría de las obligaciones de los estados miembros de las Naciones Unidas y de la OEA de arreglar sus controversias a través de métodos pacíficos.

“Chile quiere vivir por tiempo indefinido con un problema con un vecino que realmente está solicitando algo tan sencillo, simple, que es obtener una salida soberana al mar. Realmente Chile tiene que escoger entre una buena vecindad o una mala vecindad, por los siglos de los siglos”, señaló el abogado español Antonio Remiro Brotons al término de las audiencias.

En la escalera de la corte el abogado litigante por Bolivia aseguró que “la negociación es el primer paso para Bolivia, siempre con el consentimiento de Chile. Chile debiera tener presidentes como González Videla, gente que eran verdaderos dirigentes de Estado y que sabían que los intereses del país estaban más allá de la coyuntura política del día de hoy”.

Frente a las críticas del equipo chileno de que tanto él como sus colegas de la parte boliviana han “tergiversado la historia”, ironizó: “La historia se dijo alguna vez que era una gran prostituta. Con esto digo que la historia se puede explicar de muchas maneras distintas”.

En el equipo chileno ha llamado la atención la forma en que Bolivia ha representado su caso ante la corte. Así, dicen que solo da cuenta de lo que Chile ofrece en las distintas etapas de la historia, pero en la mayoría de los casos -agregan- oculta lo que respondía Bolivia. Incluso, lo que no es una práctica usual de buena fe entre los litigantes, no se entregó a la corte por la parte boliviana los documentos completos para que los jueces tengan el contexto de los párrafos que son citados por los abogados.

En este contexto, al término de la segunda jornada de los alegatos de Bolivia, el canciller chileno Roberto Ampuero acusó el martes a ese país de “desvirtuar la historia”. A su juicio, La Paz intenta mostrar que su caso es solo una petición de que se obligue a negociar, pero “terminó exigiendo territorio chileno”. En ese sentido, el ministro sostuvo -elevando el tono de la delegación chilena frente a Bolivia- que “esto es inaceptable para Chile” y que “nadie nos puede obligar a desconocer” el Tratado de 1904. Y enfatizó: “Para justificar este planteamiento, (Bolivia) ha construido una narrativa alimentada de citas, notas, declaraciones, que están fuera de texto y contexto, lo que constituye desvirtuar la historia real”.

Apenas terminaron los alegatos, los abogados extranjeros del equipo de la defensa chilena, junto a los asesores principales y el agente, Claudio Grossman, se recluyeron en las habitaciones del Hotel Hilton para revisar los textos de los alegatos que serán expuestos a partir de este jueves a la luz de los argumentos que entregó Bolivia.

El lunes, tras el primer día de alegatos, Grossman había anticipado que “Chile no dejará pasar la tergiversación histórica hecha por Bolivia”, en línea con la idea de algunos miembros de la delegación de salir a responder con dureza en los alegatos de nuestro país. Sin embargo, tras finalizar la exposición paceña, los abogados extranjeros y los asesores principales del equipo chileno eran partidarios de no hacer modificaciones importantes a los textos que ya estaban preparados. “Hay que salir a responder lo que dijo Bolivia, pero no se pueden hacer grandes modificaciones para incorporar muchas cosas, porque es poco el tiempo para alegar y principalmente porque no se debe romper el relato que va a hacer Chile del caso”, señaló un miembro del equipo chileno.

Así, se mantiene el eje central y la retórica que estaba preparada con antelación. Y lo más probable es que se responda de manera general y no caso a caso a las aseveraciones más agresivas de algunos litigantes del equipo boliviano.

Lo que sí hará la defensa de nuestro país es demostrar el mal uso que hizo Bolivia de los documentos exhibidos por los demandantes.

En este contexto, pasadas las 21.00 del martes, el canciller Ampuero se reunió con los agentes y los abogados extranjeros en el segundo piso del hotel para dar los últimos toques a los alegatos. Las reuniones continuarán este miércoles -en el día de receso de los alegatos-, previo a la impresión final de los documentos que leerán a partir del jueves, cuando toque el turno de Chile de responder a la demanda.

(Tomado de La Tercera)